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Quien pise Praga por primera vez entenderá de inmediato por qué la UNESCO la nombró patrimonio universal de la humanidad. Es un destino que ha despertado especial interés en los últimos años y se puede llegar desde cualquiera de los principales aeropuertos de Europa, viajando con las líneas aéreas que prestan servicio desde Venezuela y haciendo una conexión con éstas o con la línea aérea checa CSA.

El puente Carlos ofrece unas impresionantes vistas de la ciudad y está enmarcado por bellísimas torres góticas. Además, está adornado por 30 estatuas de estilo barroco. Se puede llegar a él muy fácilmente desde la plaza de la ciudad vieja, el lugar histórico más significativo y también el más turístico de la ciudad. Está rodeada de tiendas con artículos típicos checos, como las marionetas de madera, y coronada por el Reloj Astronómico del Ayuntamiento y la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn, de estilo gótico.

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Otro sitio hermoso es la torre de la pólvora, que tiene 65 metros de altura y es de estilo gótico, una de las torres más importantes de la ciudad. Sirvió como antiguo almacén de pólvora durante muchos años, de ahí el nombre. Además divide casualmente las dos zonas más significativas de la ciudad, Nové Mesto y Stare Mesto (Ciudad Nueva y Ciudad Vieja).

A la mayoría de los sitios turísticos se puede llegar caminando, pues una de las características más gratas de Praga es que muchas de sus calles más hermosas son empedradas y el tránsito automotor está restringido.

De cualquier manera, moverse es bastante fácil. Hay tres líneas de metro y los trenes pasan todos los días en intervalos cortos, desde las 5 de la madrugada hasta la medianoche. Como tienen enlaces con el sistema de autobuses y tranvías, es posible llegar a casi todas partes sin necesidad de salirse de la ruta o aventurarse a tomar un taxi.